El esloveno Josip Ilicic tiene posiblemente una de las mejores zurdas de la Serie A. Se dio a conocer en el Palermo, donde demostró su mejor nivel tras llegar como un desconocido desde el Maribor en otra de las muchas operaciones que el Palermo y el polémico Zamparini llevaron a cabo. Cuando el club siciliano descendió, supuso uno de los traspasos más sonados al llegar a la Fiorentina, que acababa de perder a Jovetic. Sin embargo, la irregularidad le ha perseguido durante toda su carrera, y eso no fue distinto en Florencia. Durante sus cuatro años en el club dejó huella por su interminable calidad, pero también de sus apagones repentinos.

La campaña pasada, Ilicic llegó a la Atalanta de Gasperini tras un verano muy movido en las oficinas de la Fiorentina

La campaña pasada llegó a la Atalanta de Gasperini tras un verano muy movido en las oficinas de la Fiorentina, donde los hermanos Della Valle amenazaron con vender el club e hicieron un cambio revolucionario a través de diversas ventas y compras, con Pantaleo Corvino al mando. Una de esas ventas fue la de Ilicic.

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En Bérgamo, una vez más, volvió a dejar patente su calidad. Sin embargo, esa irregularidad le hizo perder en muchos momentos un sitio fijo en detrimento de Bryan Cristante. Esta temporada, con la marcha del italiano a la Roma, Ilicic ha adquirido mucha más importancia y después de una racha muy negativa de siete partidos sin conocer la victoria en Serie A, todo ha empezado a mejorar. El equipo de Gasperini ya acumula cinco victorias consecutivas y se ha alejado del peligro del descenso. Uno de los motivos de esta mejora se debe en gran parte al futbolista esloveno de 30 años.

Sus constantes apoyos al centro del campo provocan la atracción de rivales, que salen de su posición y dejan espacios libres. Es un constante quebradero de cabeza para los defensas, que ven partido su equipo mientras se activan los profundísimos carrileros de Atalanta, Gossens y Hateboer, a la vez que el Papu Gómez gana metros. A pesar de que a veces arriesgue en exceso en el pase buscando la pared y propicia alguna pérdida peligrosa en campo propio, Ilicic genera muchas ventajas a sus compañeros gracias a su juego de espaldas y giros.

La libertad de movimientos que Gasperini le da le hacen prácticamente indetectable. Se le puede encontrar en distintas zonas de la parcela ofensiva aprovechando su visión de juego. Todo lo que toca, le da continuidad a la jugada con últimos pases o bien ensanchando el campo, incluso atacando espacios.

La libertad de movimientos que Gasperini le da le hacen prácticamente indetectable. Se le puede encontrar en distintas zonas de la parcela ofensiva aprovechando su visión de juego

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Su calidad individual a través de su zancada de 1,90m le permite sortear rivales y dividir el campo. Por tanto ,es un recurso ofensivo muy vertical que permite a Gasperini no quedarse estancado y aprovechar todo el potencial de su equipo. El técnico es muy de jugadores a los que les gusta más jugar de cara que de espaldas.

El tiempo que va a durar su estado de gracia es una incógnita, dado que su irregularidad, o al menos ese cartel de irregular, siempre le va a seguir, pero mientras su etapa como ángel dure, mejor le irá a la Atalanta, que ha conseguido la regularidad gracias a la diabluras de Josip Ilicic.

Fuente imagen principal: Getty Images.