Matteo Politano y el arte de pedirla y generar

Sin prisa pero sin pausa. Midiendo los tiempos y tomando decisiones con precisión. Por dentro, por fuera. Siempre, por la misma zona de influencia. Un futbolista determinante en todas las facetas del juego y que presume de una zurda de oro. La pieza que el equipo neroazzuro necesitaba. Un mentalista del balón.

Matteo Politano (Roma, 03.08.1993) era uno de los recursos que le faltaba a un Inter de Milán que tiene como objetivo volver a ser una amenaza en todas las competiciones que dispute. La temporada pasada, pese a la clasificación en el último suspiro a la UEFA Champions League, la irregularidad y la falta de contundencia eran el pan de cada día. Encima, el equipo interista carecía de frescura y desequilibrio. Perisic era el temple y Antonio Candreva, con un amplio currículum en el mundo del balompié, un puñal al que le sobra profundidad. Sin embargo, el fútbol actual exige frescura para circunstancias tibias, en las que ni la pizarra sea capaz de derribar. Por ello, la directiva del conjunto italiano vio en esta incorporación una oportunidad suculenta para creer en su talento y crecer como entidad. Un hombre que rompiera con lo táctico.

Lo que en primera instancia era una apuesta se ha traducido, con el paso de las jornadas, en una pieza clave en los esquemas de Luciano Spalleti

Lo que en primera instancia era una apuesta se ha traducido, con el paso de las jornadas, en una pieza clave en los esquemas de Luciano Spalleti. Así lo anunciaban sus actuaciones en los equipos en los que ha militado. Siendo el faro que guiaba a un Pescara que merodeaba por la Serie B y el eje sobre el que giraba todo el juego vertical del Sassuolo. Y su seña de identidad, en una plaza grande como el Giuseppe Meazza, no se ha visto mermada. Dale el balón y todo fluirá. Por derecha, tenderá siempre a buscar el regate hacia dentro para encontrar un espacio óptimo de golpeo. Por la izquierda, aprovechará su descaro para atacar por fuera y ganar en profundidad adentrándose en área contraria. Siempre, con la obligación de detectar hombres de apoyo a los que asistir. Por dentro, déjale que genere; que vea cómo se mueven los delanteros, buscando sus diagonales, o las subidas de los carrileros. O si el propio futbolista lo prefiere, que chute. Ya que su golpeo es una intimidación para los arqueros al buscar disparos endiablados.

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No obstante, en lo que más gana el extremo italiano es en eficacia. A Matteo no le pidas decoros, ni florituras. Él sabe qué hacer con el balón y cuándo soltarlo. De esta forma, ya son dos goles y dos asistencias las que lleva en 12 partidos disputados en la Serie A siendo, a su vez, uno de los hombres más influyentes en el peligro interista al pasar por sus botas un elevado porcentaje del mismo.

En un grupo creado para ser competitivo, donde la garra y el carácter son las armas más significativas, y que quiere frecuentarse en la pelea por el Scudetto, siempre es de agradecer que exista la frescura y habilidad. Eso es lo que aporta Politano

En un grupo creado para ser competitivo, donde la garra y el carácter son las armas más significativas, y que quiere frecuentarse en la pelea por el Scudetto, siempre es de agradecer que exista la frescura y habilidad. Alguien que, sobre la fina línea de la banda, sea capaz de echarse a un equipo a sus espaldas. De marcar diferencias. Pídele a Matteo. Déjale que desprenda fútbol. Dásela y verás de lo que es capaz. El ’16’ tiene todos los mimbres para triunfar en un grande de Italia como el Inter.

Fuente imagen principal: Getty Images.

 

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