La eterna juventud de Fabio Quagliarella

Aunque haya gozado de una carrera empapada de éxito, Fabio Quagliarella sigue pidiendo paso. Después de haber sido una estrella en todos los equipos en los que ha militado, el delantero italiano tiene prisa. Tras casi 200 goles marcados a lo largo de una gloriosa trayectoria, Fabio pide cinco minutos más. Que no le despierten del sueño aunque la alarma empiece a sonar.

Fabio Quagliarella vive, en los últimos pasos de su carrera deportiva, un momento de absoluta plenitud

Y es que, a los 35 años, el ritmo de competición de un futbolista comienza a menguar. Las piernas no responden de la misma manera al estar condicionado por un esfuerzo físico de gran consideración forjado a lo largo de los años. O esa es la teoría. Sin embargo, Fabio Quagliarella vive, en los últimos pasos de su carrera deportiva, un momento de absoluta plenitud. Divirtiéndose y disfrutando. Como si quisiera huir de la edad, e incluso de la realidad, a base de goles.

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Merecidamente, la Sampdoria es uno de los candidatos para ir a Europa la próxima temporada. Su equilibrio en todas las líneas y el talento de varios de sus futbolistas ratifican su candidatura. Y Masaniello -apodo de Fabio- es uno de los principales culpables. De los 31 goles anotados por el conjunto blucerchiati, 11 (el 35, 5%) llevan un sello que ni renuncia a la tradición ni se adapta a los nuevos tiempos. Los delanteros actuales se caracterizan por potenciar el juego de la segunda línea y tener una gran capacidad de asociación. Cada vez está menos presente la figura del puro rematador. Pero, pese a que el mundo del fútbol esté evolucionando, Quagliarella sigue llevando inoculada su seña de identidad, la que ha rentabilizado durante toda su vida.

De los 31 goles anotados por el conjunto blucerchiati, 11 (el 35, 5%) llevan un sello que ni renuncia a la tradición ni se adapta a los nuevos tiempos

Siempre al borde del fuera de juego, para medir con precisión movimientos de desmarque, se define como un atacante que toma sus decisiones con rapidez. Alzar la vista, ver cuál es la mejor decisión y disparar. Siempre con potencia. Cuando su figura merodea por el área pequeña huele la sangre. Sabe dónde estar para cazar los balones. De cabeza, con el interior, de volea… O incluso de tacón, como hizo en la última jornada ante el Chievo Verona. Gol que dio la vuelta al mundo por su estética y brillantez. Un ratón de área curtido en el rectángulo de castigo y que siempre ha sido determinante.

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Su renovación de contrato con la Sampdoria hasta 2020 recompensa el trabajo y la ilusión de querer ir a más. Jugador que mejora día a día mientras ama su profesión de forma incuestionable. La vive con pasión, factor que no entiende de edades. Sin fecha de caducidad, Quagliarella se evade del pensamiento de la retirada sabiendo que su rendimiento alcanza picos de muchos quilates, pero da la sensación de que se ve con la obligación de exprimir cada momento que le brinde el fútbol. De ser útil para su equipo con brotes de garra, carácter y pundonor. De liderar a un grupo de jugadores en sus últimos servicios.

Sin fecha de caducidad, Quagliarella se evade del pensamiento de la retirada sabiendo que su rendimiento alcanza picos de muchos quilates

Con 35 años, Fabio tiene prisa. No quiere que el sueño de ser futbolista se consuma. Y es que, teniendo prisa, sigue siendo uno de los mejores delanteros de Italia. Un obrero del fútbol de la cabeza a los pies.

Fuente imagen principal: Getty Images.

 

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