Leonardo Spinazzola (25/03/1993) vive una temporada dorada después de unos meses de mucha incertidumbre. Su lesión de rodilla a finales de la campaña pasada y su vuelta a la Juventus, donde el tiempo es oro y no hay segundas oportunidades, hicieron sobrevolar sombras negras sobre la carrera de uno de los laterales más interesantes, por perfil, de Italia.

En febrero se rumoreó una cesión que finalmente Allegri frenó al no encontrar remplazos de nivel. La decisión no pudo ser más acertada, ya que el nivel de forma que ha mostrado el italiano ha ido creciendo a pasos agigantados, hasta llegar a ser titular en uno de los partidos más duros y comprometidos del cuadro transalpino: esos octavos de finales de Champions entre Juventus y Atlético de Madrid. No solo cumplió, si no que fue clave y compitió a la perfección.

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Spinazzola sonríe en cada jugada que ejecuta y se ha adaptado a las particularidades de cada entrenador que ha tenido, ya sea como carrilero o lateral, pero en especial tiene mucho que agradecerle a uno de ellos: Gasperini. En la Atalanta empezó a destacar como un carrilero muy técnico que bien podría jugar como interior. Se asocia bien en espacios reducidos, lee el juego de maravilla a la hora de romper o apoyar al centro del campo, ocupa zonas interiores, buen dribling,  llega a línea de fondo y siempre está bien colocado.

Por características, es único en Italia en la posición de lateral. Su rendimiento y el de su equipo, valieron una clasificación a Europa. Sin embargo su perfil de jugador viene muy condicionado por haber ocupado tanto la posición de extremo y de medio centro en su dilatada carrera, pese a su corta edad. 78 partidos en Serie B, repartidos entre Perugia, Siena, Vicenza, Virtus Lanciano y Empoli, han valido para que cada oportunidad que el joven Leonardo tuviera, fuese en la posición que fuese, sirviera de aprendizaje.

No obstante, en la Juventus ya como lateral, juega mucho más abierto, eso sí, siempre bien respaldado y cubierto por un interior (Matuidi) para que pueda desarrollar su juego. 1vs1 en banda y búsqueda de la profundidad o un centro. Estos registros le han valido para que la novedosa Italia de Mancini le dé una oportunidad.

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Spinazzola es un jugador muy distinto a Criscito o Biraghi. El primero es más conversador y defensivo, el segundo un pulmón que llega a línea de fondo y estira al equipo. Spinazzola es un lateral para diferentes contextos y eso es lo que le hace tan válido.

Spinazzola es un jugador muy distinto a Criscito o Biraghi

Su manejo de los registros técnicos y tácticos le han ofrecido a Italia un hombre que desde la banda tiene la lectura para poder contextualizar en situaciones parecidas a las de la Juventus, un interior, en este caso Verratti, que cubre sus incursiones ofensivas, sin perder su vocación a dar apoyos a tres-cuartos de campo. Este híbrido en banda izquierda le permite a Italia ensanchar al equipo y buscar línea de fondo con un lateral muy técnico, o bien juntarse por dentro. Por ahora, la prueba ante Liechtenstein fue un éxito, el juventino ofreció un recital de recursos que de cara a siguientes test, Mancini deberá tener muy en cuenta. Hacía 26 años que Italia no marcaba seis goles, y pese a que rival fuese de poco nombre, las expectativas están por las nubes.

Fuente imagen principal: Getty Images.