La Coppa Italia de la temporada 1986/87 tenía un formato muy diferente a la Coppa Italia que conocemos hoy día. Los ocho primeros clasificados de la temporada anterior en Serie A formaban como cabezas de serie en cada uno de los ocho grupos. Ocho grupos de seis equipos, con participantes de Serie A, Serie B y algunos conjuntos de la categoría de bronce. Tras cinco jornadas, clasificaban los dos equipos de cada grupo con más puntos para conformar una segunda ronda para la que ya únicamente quedaban 16 equipos. Desde entonces, eliminatorias a doble partido (incluida la final) hasta encontrar campeón. En esa Coppa Italia 1986/87 Silvio Berlusconi se enamoró de Arrigo Sacchi.

Sacchi nunca fue un gran futbolista. No jugó más allá de Serie D. Sin embargo, como entrenador, destacó desde el primer día. Tras haber colgado las botas para ponerse a trabajar, Sacchi volvió años después, con 27, para comenzar a entrenar al modesto Fusignano ravenés, el club de su localidad. Recuerda perfectamente su debut, en 1973. ‘’Fue un partido de ida, contra el San Alberto. Eran los favoritos y se habían llevado incluso a nuestro mejor jugador: le pagaban 60.000 liras al mes. Bueno, ya sabes cómo terminó, ¿no? Ganamos 2-0 y un directivo me dijo: ‘’Dame una bofetada, Arrigo, para saber que no estoy soñando’’. Ese año ganamos el campeonato’’, recuerda Sacchi en una entrevista que concedió a la BBC por motivo de su 70 cumpleaños.

La escalada del joven técnico es meteórica y pasa por diferentes clubes (primeras plantillas, como en el Alfosine, Bellaria o Rimini; o filiales, como en el Cesena o la Fiorentina) hasta recalar en el Parma, en la temporada 1985/86. El efecto es inmediato. El conjunto parmesano había descendido de Serie B a Serie C en la temporada 1984/85, Arrigo Sacchi lo devolvió a la categoría de plata en su primera temporada. 47 puntos; 16 victorias, 15 empates y únicamente tres derrotas. Con catorce goles encajados el Parma ascendía como el equipo menos goleado de toda la Serie C, tanto el grupo ‘A’ como el ‘B’.

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‘’Conocí a Silvio Berlusconi en un partido contra el AC Milan, en Coppa Italia. Quedó sorprendido. Habló con el presidente, Ernesto Ceresini, y le preguntó por mi. Me dijo: ‘’Voy a seguirte durante todo el campeonato’’. Después, me llamó a Milán’’. En aquella Coppa Italia 1986/87, AC Milan y Parma quedaron encuadrados en el mismo grupo, con un 0-1 favorable al conjunto parmesano en la cuarta jornada. Los de Sacchi clasificaron primeros de grupo con cuatro victorias en cinco jornadas; los milanistas, segundos.

Sin embargo, el sorteo deparó que ambos equipos se volvieran a enfrentar en segunda ronda, a doble partido. El equipo victorioso accedía a los cuartos de final. El Parma eliminó al AC Milan tras ganar 0-1 en San Siro con gol de Mario Bortolazzi y empatar a cero en el Ennio Tardini. La primera piedra estaba puesta, a Silvio Berlusconi le interesaba aquel joven entrenador de apenas cuarenta años que no paraba de brillar en los equipos por los que pasaba. No obstante, acabaría la temporada con el Parma a solamente tres puntos del ascenso a Serie A. ‘’Arrigo Sacchi no se convierte en entrenador del Milan después de los partidos de Coppa de Italia contra el AC Milan. Se convierte en entrenador del AC Milan después de la primera cena con Silvio Berlusconi’’, explica Mauro Suma. ‘’Hablando, los dos entienden que están hechos el uno para el otro. Silvio Berlusconi entiende que Arrigo Sacchi es su entrenador’’.

Fuente: ‘El Milan de Berlusconi: 1986-2017: Radiografía de un proyecto que cambió el fútbol’.

‘’Divertiré jugando y ofreciendo espectáculo’’. Era la frase con la que Giorgio Gandolfi abría su artículo en La Stampa de aquel 2 de julio de 1987, citando al técnico de Fusignano, el día de la presentación de Arrigo Sacchi como entrenador del AC Milan. Andrea Massala, ahora jefe de redacción en La Gazzetta dello Sport, también recuerda el día que cambió la historia del AC Milan. ‘’Si fichas a Trappatoni, que era famoso, que era el que ganaba más, te quedas en lo fácil, no haces nada sorprendente. En lugar de eso, hago ver que con ideas nuevas, ideas revolucionarias, con un fútbol diferente, ganando, convenciendo… Yo puedo crear un equipo ganador. Eso hizo Silvio Berlusconi al contratar a Arrigo Sacchi’’.

‘’¿Mi filosofía? Crear un coro con excelentes solistas’’ o ‘’¿Mi enemigo? La prisa’’ – Arrigo Sacchi

‘’¿Mi filosofía? Crear un coro con excelentes solistas’’ o ‘’¿Mi enemigo? La prisa’’ fueron las máximas que Arrigo Sacchi puso sobre la mesa el día de su presentación en la sede del AC Milan. Del mismo modo, declaró que ‘’hace seis meses el banquillo del AC Milan era una utopía. Pero ahora puedo asegurar una cosa a los aficionados: Pasión, el máximo compromiso por el trabajo, una gran cantidad de seriedad y que daremos lo mejor de nosotros mismos’’, todo ello recogido por Gandolfi en su columna casi diaria sobre el AC Milan en la sección de deportes de La Stampa. Sobre el cuerpo de la noticia presidían dos titulares destacados. Por un lado: ‘’El Milan presenta al técnico al que confía a Gullit y Van Basten’’. Por otro: ‘’Sacchi, el mago de las estrellas’’. Presión y alabanzas a partes iguales. Estaba claro que Arrigo Sacchi no había llegado a un club más. El AC Milan era el reto más grande de su, hasta el momento, corta carrera como entrenador.

*Este artículo es un capítulo extraído de ‘El Milan de Berlusconi: 1986-2017: Radiografía de un proyecto que cambió el fútbol’, un libro de Irati Prat. Puedes comprarlo en Amazon haciendo click aquí.

Fuente imagen principal: Clive Mason/Getty Images.