70 años de la Tragedia de Superga: el sonido del Trombettiere

Hoy se cumplen 70 años de la tragedia que supuso el final del equipo más épico del Calcio. Hoy es el aniversario del fallecimiento del Grande Torino. Con el paso del tiempo, su leyenda se ha ido agrandando, y el cariño del mundo futbolístico se demuestra año tras año en el lugar de la tragedia. El 4 de mayo de 1949, tras la disputa de un amistoso ante el Benfica, el avión que transportaba la expedición se quedó a cinco kilómetros de su destino final. En su regreso a Turín, el piloto del avión vio dificultada su visibilidad debido a una espesa niebla. El aéreo impactó contra la parte trasera de la Basílica de Superga, y los 31 pasajeros fallecieron en el acto.

LA TRAGEDIA DE SUPERGA. EL TRISTE FINAL DEL GRANDE TORINO

En febrero de 1949, tras un encuentro entre selecciones, el capitán del Benfica y de la selección de Portugal, Chico Ferreira, acordó con Valentino Mazzola la disputa de un partido que serviría como homenaje al portugués. El Grande Torino aterrizó el 1 de mayo en Lisboa con Mazzola a la cabeza. Dos días después, Benfica y Torino disputaron el partido en el Estadio Do Jamor con un resultado final de 4 a 3 a favor de los benfiquistas. El día 4 de mayo, tras la buena experiencia disfrutada en Portugal, el Torino puso rumbo a casa.

Tras una escala en Barcelona, el piloto Pierluigi Meroni recibió el aviso de niebla baja a su llegada a Turín. Todo ello pudo hacer creer a Meroni que se encontraban a una altura distinta a la real. A las 17’05h, el avión no sorteó la Basílica de Superga, a apenas 700 metros de altura. El impacto contra la parte trasera del templo se cobró la vida de los 31 integrantes de la expedición. En el siniestro perecieron dieciocho jugadores, el director técnico y primer entrenador, Erno Erbstein y Leslie Lievesley, el masajista Ottavio Cortina, tres directivos del club, los periodistas enviados por La Stampa (Luigi Cavallero), Gazzetta del Popolo (Renato Tosatti) y Tuttosport (Renato Casalbore), y los cuatro miembros de la tripulación de a bordo.

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Tras aquel fatídico día, la decadencia del equipo fue inevitable. El Torino alzó su séptimo y último Scudetto 27 años después del accidente. El equipo descendió en diferentes ocasiones a la Serie B por motivos deportivos y económicos. Hoy los Granata tratan de clasificarse para disputar competición europea, lejos de poder disputarle la competición doméstica a su rival conciudadano. La vida del Grande Torino se quedó en Superga, pero su leyenda ha seguido creciendo de la mano de sus más fieles seguidores.

LA CORNETA DEL FILADELFIA

Ligado al mejor Torino que ha habido, quedaron los sueños y recuerdos de sus seguidores. En especial, los de Oreste Bolmida. Cada domingo era una de las 15.000 personas que llenaban el Stadio Filadelfia para disfrutar del juego de su equipo. Bolmida vivió entre su trabajo y su pasión, ya que apenas 40 minutos separan la estación de Porta Nuova del Filadelfia. En la estación cumplía con el cometido de dar aviso de las salidas de los trenes, y en el Fila era el encargado de iniciar la avalancha Granata.

De mediana estatura y caderas anchas, Oreste Bolmida no fue jugador profesional. Tampoco un juvenil que viera lastradas sus aspiraciones futbolísticas por una lesión; ni siquiera tuvo algo que ver con la dirección de la entidad. Pese a ello, su nombre siempre estará ligado al equipo de su alma, a su Grande Torino. En los partidos que la squadra disputaba como local, Bolmida hacía sonar su corneta para empujar al equipo. Cuentan los libros que el Grande Torino era incapaz de jugar mal, por lo que el jefe de la estación de trenes hacía sonar su instrumento en aquellas situaciones en las que el equipo no alcanzaba su excelso e imponente juego.

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A toque de corneta, el Torino iniciaba lo que se conoció como il quarto d’ora Granata. En los quince minutos posteriores al aviso del Bolmida, el Toro asediaba constantemente y sin descanso el área rival. Liderados por el capitán Valentino Mazzola, quién se arremangaba como símbolo de esfuerzo, el juego y el resultado cambiaban de forma abrumadora. Remontadas imposibles y la mayor goleada de la Serie A con 10 tantos a 0 sobre el Alessandra, fueron consecuencia de la aportación de un hombre, que corneta en mano, ha quedado para siempre dentro de la historia del Grande Torino.

DE TORINO A LA NAZIONALE

El once que se alineaba sobre el verde lo hacía con total asiduidad y buenos resultados. Los integrantes del mismo fueron convocados por la Selección italiana de Vittorio Pozzo. Sólo la presencia del Sentimenti, portero de la Juventus, evitó poder ver el once Granata al completo con la zamarra de la Nazionale durante un partido. Desde los más veteranos a los hinchas noveles, todos son capaces de recitar el once del Grande Torino de memoria. Los Bacigalupo, Ballarin, Maroso, Grezar, Rigamonti, Castigliano, Menti, Loik, Gabetto, Mazzola y Ferraris son nombrados por el capitán del equipo cada 4 de mayo en la colina de Superga, y su recuerdo sigue vivo para la afición.

UN EQUIPO PARA LA HISTORIA

Los datos de aquel equipo hablan por sí solos. El Grande Torino fue el primer equipo italiano en conquistar el doblete de Liga y Copa la misma temporada. Lo hizo la campaña previa al parón obligado por la Segunda Guerra Mundial. Tras el conflicto, el equipo Granata alzó cuatro Scudetti más, llegando así a los cinco campeonatos consecutivos.

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Con Bacigalupo bajo palos, Ballarin, Maroso y Rigamonti en defensa, el Torino confeccionó una defensa infranqueable. En cuatro de sus cinco Scudetti, no llegó a encajar ni un gol de media por partido. Si a su fortaleza defensiva se le suma un ataque tremendamente insaciable, damos con un equipo épico. La mejora goleadora año tras año, fue culminada la temporada 1947/48. Con 125 tantos a favor en cuarenta partidos, hoy sigue siendo el récord anotador en una misma temporada. Los atacantes del Grande Torino aún aparecen en la lista de máximos goleadores de la entidad turinesa: Gabetto con 127 goles, Mazzola con otros 123, y Ossola con 85 dianas, se mantienen entre los diez máximos artilleros de la entidad Granata.

Las estadísticas del Grande Torino hablan de un equipo que hizo historia. Los libros cuentan cómo su juego asociativo se convirtió en una pesadilla para sus rivales durante las cinco campañas que dominaron el fútbol italiano. Hoy, en todos los estadios y rincones que llevan el nombre del equipo o de alguno de los fallecidos que hay repartidos por toda Italia, en el remodelado Stadio Filadelfia, y sobre todo, en la Basílica de Superga, el recuerdo de aquel Grande Torino seguirá vigente.

 

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