El Inter se complica la Champions tras pinchar en Udine

UDINESE (5-3-2) | Musso; D’Alessandro (Wilmot, 81′), Larsen, De Maio, Nuytinck, Zeegelaar; Sandro (Hallfredsson, 73′), Mandragora, De Paul; Pussetto (Okaka, 61′), Lasagna

INTER (4-2-3-1) | Handanovic; D’Ambrosio, de Vrij, Skriniar, Asamoah; Brozovic, B.Valero (cardi, 63′); Politano (Candreva, 77′), Nainggolan, Perisic; Lautaro (Baldé, 79′)

  • LAS EXPECTATIVAS SE CONFIRMARON | No es por fanfarronear o tirarse flores a uno mismo, pero ayer en la previa ya avisábamos que el encuentro se presumía muy rígido y de un ritmo considerablemente plano y monótono, y como no podía ser de otra manera en un partido que enfrentaba al Inter de Spalletti contra un rival con mucho en juego y aguantando en un bloque medio-bajo constante, se volvieron a ver las innumerables carencias de los neroazzuros para generar ventajas en parado. No es sorpresa, pero no por ello debería ser menos preocupante, pues es la constante de las últimas temporadas.
  • INICIO DOMINANTE DEL UDINESE | Buscó Igor Tudor imponerle un ritmo alto al inicio del choque lanzando la presión unos metros más adelantada que de costumbre, emparejándose individualmente en fase de salida para incomodar las vías de pase neroazzurras, sobretodo las de Brozovic. Como era de esperar situó a Rodrigo de Paul en el interior zurdo, mientras Petagna y Pussetto formaban una doble punta. El rol del primero lo trataremos a continuación, más cabe destacar la agresividad de sus hombres de ataque para ser la primera línea defensiva y obligar al Inter a encadenar cadenas de pase estériles en campo propio durante repetidos tramos de partido.

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  • ENÉSIMO ‘DEJA VÙ’ INTERISTA | La poca eficiencia para desestabilizar bloques bajos se acentuó durante muchos momentos del segundo tiempo. En el primero, ciertos automatismos habían dado sus frutos; el rol de Nainggolan entre líneas, devolviendo apoyos frontales a los mediocentros y permutando con los puntas, descargando y llegando a la frontal para terminar jugada. Además, hoy con Borja Valero acompañando a Brozovic en la base de la jugada, el Inter tuvo otro generador de ventajas aparte del croata, mas fue difícil romper el bloque de 3 mediocentros del Udinese (bien trabajado en la medición de distancias y alturas, cerrando por dentro y compensando por fuera). Intentó a través de las diagonales de Politano y las proyecciones de D’Ambrosio a sus espaldas desequilibrar el bloque bianconeri, pero la defensa del área pequeña por parte de los 3 centrales locales fue sobria y segura. Sólo Asamoah llegando a línea de fondo y repitiendo esfuerzos pudo ciertamente crear algo de peligro en tres cuartos. Al fin y al cabo los problemas fueron los de siempre: falta de automatismos y movilidad por dentro una vez establecidos en campo contrario, errores de precisión en el envío exterior y demasiada rigidez para sus futbolistas más desequilibrantes.
  • DIRECTOR DE PAUL | Si bien es cierto que ya de por si el partido del futbolista argentino había sido completo (en ese rol de interior zurdo con mucha tendencia a caer a banda y juntarse con Zeegelaar y Pussetto), sus últimos veinte minutos ofrecieron una faceta suya que apenas habíamos visto: su liderazgo en ejercicios defensivos, inusual capacidad para dominar tiempos, espacios y marcas, y su facilidad para darle aire al equipo cuando más lo necesitaba. En momentos de hundimineto extremo en su propia área, fue De Paul quién le puso criterio a todas y cada una de las posesiones que encontraba el Udinese, pausando el juego, sacando faltas para ganar altura e incluso activando a los puntas al espacio, aunque los balances defensivos interistas fuesen acertados y no pudiesen terminar en ocasiones de gol. Un jugador que lleva una temporada soberbia, siendo un completo bastión para el Udinese y su argumento más tangible para terminar salvando la categoría. La lógica nos indica que en verano dará el salto a un proyecto más ambicioso, desde luego inmerecido no será.
  • EMPATE SIN CONSECUENCIAS DRAMÁTICAS | Aunque el objetivo de Udinese e Inter era terminar el sábado sumando de a 3, el empate como tal no termina siendo ninguna hecatombe para ninguno de ellos. Claro está que una victoria en esta noche de mayo hubiese facilitado aún más la consecución de sus objetivos a corto plazo, pero el punto sumado puede terminar siendo suficiente. El Udinese se va a los 34 puntos y aventaja con 5 a un Empoli que mañana recibe a la Fiorentina. De perder el conjunto toscano, la permanencia estaría relativamente cerca. El Inter por su parte suma 63 y encadena el tercer empate consecutivo, por lo que de ganar mañana Roma y Atalanta la quinta plaza la tendrían sólo dos puntos por debajo, así que necesitarían mínimo 7 de 9 en las últimas 3 jornadas (contando que los perseguidores lo ganan todo). Hay una visita a San Paolo complicada, mas reciben a Chievo y Empoli en el Meazza. A priori debería termina tercero, pero claro, estamos hablando del club más imprevisible no sólo del panorama nacional, incluso aún del continental. Veremos el desenlace, muy posiblemente llegue abierto hasta la última jornada.

 

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