INTER (4-2-3-1) |  Handanovic; Cédric; Miranda, Skriniar, Asamoah; Vecino (Gagliardini, 65′), B.Valero; Politano (Candreva, 62′), Nainggolan, Perisic; Icardi (Lautaro, 79′)

CHIEVO (4-5-1) | Semper; Depaoli, Bani, Cesar, Tomovic (Jaroszynski, 78′); Leris, Rigoni, Hetemaj, Meggiorini, Vignato (Pellisier, 80′); Grubac (Kiyine, 51′)

  • TRIUNFO CASI DEFINITIVO | Sin el mejor de los juegos ni con una actuación colectiva para el recuerdo, el Inter consiguió el principal objetivo en esta noche primaveral bajo las luces del Meazza: ganarle al Chievo, sumar 3 puntos y dejar al quinto clasificado a cuatro puntos, con apenas seis en juego. La consecución de una plaza de acceso para la próxima Liga de Campeones está muy cercana, así que bajo el supuesto caso de debacle total y absoluta, el conjunto de Spalletti terminará entre los cuatro primeros por segundo año consecutivo.
  • EL DÍA DE LA MARMOTA | Viene siendo una constante, una constante que en gran medida se ve reflejada sobretodo en escenarios como el de hoy, jugando de local y ante un equipo de la parte baja de la tabla: la falta de fútbol de este Inter es realmente preocupante. Hoy, ante un Chievo hundido en la vigésima plaza de la clasificación y con el descenso consumado desde hace ya más de un mes, volvió a evidenciar todas las carencias que posee esta actual plantilla para atacar en parado y ser fluido con balón. De lejos el apartado que más margen de mejora tiene, el equipo compite en las grandes citas y defensivamente es fiable hasta cierto punto, pero la dificultad que posee este grupo para desestabilizar bloques bajos es sumamente preocupante. El equipo va a la deriva en este sentido y el mercado de fichajes se antoja primordial para mejorar en dicho apartado.

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  • ENVÍO EXTERIOR COMO SOLUCIÓN A LA NADA | Siguiendo con el hilo conductor del anterior párrafo, salió Spalletti con un once plenamente reconocible. Apenas la baja de Brozovic o modificaciones como la de Cedric en el lateral diestro junto a Miranda formando pareja de centrales con Skriniar cambiaron el supuesto once de gala. El resto lo común este año, Perisic y Politano por fuera, Nainggolan enganchando e Icardi en la punta de ataque. Pese a todo, el plan del Inter fue el usual. Ante la facilidad que le dio el Chievo para asentarse en campo contrario (apenas presionaban la salida), el partido se convirtió desde el inicio en un frontón contra la meta defendida por Semper. El Inter ahí, con una falta de ideas enorme y una carencia de sistema que ayude y sostenga al equipo en ese aspecto del juego, se vio prácticamente obligado a recurrir al centro lateral para generar ocasiones de gol. Ni Vecino ni Borja Valero eran capaces de encontrar receptores interiores, Nainggolan no ayudaba a fructificar la circulación, los laterales eran profundos pero porque el rival les dejaba, más en ningún momento estaban certeros en la asociación. Por todo lo comentado, el Inter terminó usando ambos carriles como fuente de generación, aunque de forma errónea. Lo balones llegaban sin apenas ventaja previa, demasiado forzados e incluso imprecisos, no existían atracciones, permutas o movimientos previos que supusiesen la liberación de una marca, por lo que al final el Inter terminó encontrando la ventaja en el marcador más por un volumen muy alto de envíos que no tanto por precisión y clarividencia en los mismos. Viene siendo la constante de la temporada, el Inter ante la falta de mecanismos para atacar en parado intenta paliarlo todo cargando el área y poniendo envíos laterales.
  • AJUSTES EN EL CHIEVO | Salió Domenico Di Carlo con un 4-5-1 bastante marcado, hundiendo a su equipo en un bloque bajo y convirtiendo su actuación en un ejercicio defensivo constante. Sólo con una modificación destacable: cuándo el Inter abría el juego hacia el perfil izquierdo para encontrar a Perisic abierto, se producían un seguido de movimientos para facilitar la reducción de espacios y el achique de los mismos. Depaoli, el lateral diestro, saltaba sobre la figura de Perisic para defenderle abierto y evitar que entrase en conducción, Meggiorini, interior diestro en el trivote de mediocampo se abría a banda derecha para tapar la proyección del lateral izquierdo (Asamoah) y luego Leris, supuesto extremo diestro en fase ofensiva, se situaba en una posición intermedia entre defensa y mediocampo para tapar las espaldas de Depaoli, que había salido de posición. Los ajustes eran cuanto menos extraños pues dos futbolistas debían variar su función y cambiar de zona.
  • EL MEAZZA SE MANIFIESTA | Dejando de lado la rotunda ovación que recibió el visitante Pellissier cuando ingresó al terreno de juego en los minutos finales (mito de la Serie A que muy posiblemente jugaba sus últimos minutos en la máxima categoría del fútbol italiano), otra reacción a tener en cuenta del público interista fue la silbada que le propiciaron a Mauro Icardi tras ser sustituido por su compatriota Lautaro Martínez. Icardi, en un partido muy gris, terriblemente desaparecido y con muy poca participación y peso en la economía del partido, recibió las reprimendas de su propia gente en un momento frágil y crítico. Sus últimos meses, dejando de lado el affaire extra deportivo que todos conocemos, han sido de un nivel considerablemente más bajo que de costumbre, asi que con el mercado de pases a la vuelta de la esquina y con gran parte de su hinchada en contra, será interesante ver cómo se desencadenan los acontecimientos en cuanto a su futuro se refiere.