El 8 de agosto de 2019 todo eran dudas en la ciudad de Milán. El conjunto Neazzurri anunciaba que el elegido para sustituir a Mauro Icardi en la delantera era Romelu Lukaku. A pesar de haberse convertido en un delantero consolidado en la Premier League, consiguiendo buenos números en el Everton y en su primera temporada en el Manchester United, su segunda temporada en el conjunto red fue desastrosa, marcando tan solo 15 goles en 45 partidos, es decir, un gol cada 200 minutos. Estos guarismos le convirtieron en el centro de la diana de los aficionados mancunianos.

Romelu, al darse cuenta de que el Manchester United carecía de proyecto deportivo y planes de futuro, decidió emprender un nuevo destino en su larga pero joven carrera deportiva. Lo lógico era que el belga se quedase en la Premier, una liga que ya conocía después de tantos años y dónde había esculpido respeto sobre su nombre, pero ahí es donde entró la llamada de Antonio Conte. El italiano ya había intentado previamente, cuando entrenaba al Chelsea, hacerse con el belga, pero al final nunca pudo, siendo esta la ocasión perfecta; tenía que saciar su deseo de ficharle. Romelu venía de una temporada gris y ello llevaba a una pérdida de confianza, así que Conte era el hombre perfecto para volver a motivarle para que vuelva a ser el delantero que ha demostrado que puede ser, ya que más de una vez había elogiado su manera de jugar. No era ningún secreto que Conte le quería en su equipo.

Y entonces, ese 8 de agosto de 2019 se cumplió el sueño de Conte. Se presentaba una oportunidad magnífica para Lukaku y poder remontar su carrera, volviendo a demostrar el goleador que es de la mano de Conte, un entrenador que ha mejorado muchísimo el rendimiento del jugador gracias a la gran confianza depositada en él, dándole una motivación que le hace imparable.

En su primera temporada en Italia, a pesar de la gran sombra de Icardi, Lukaku ha sabido suplir el puesto y con creces. El belga ha marcado 23 goles y dado 5 asistencias en 35 partidos. Hasta la fecha, es el mejor Lukaku que se ha visto, añadiendo que se ha convertido en un jugador mucho más completo, mejorando mucho el juego de espaldas y sin balón, remate aéreo y, sobre todo, en el remate de cara a puerta. Ha sabido adaptar su juego y su potencia al futbol italiano, creando junto a su compañero Lautaro Martínez una de las duplas más letales de Europa, marcando la mitad de los goles del equipo en Serie A. (El Inter ha marcado 48 goles a favor y entre los dos han marcado 29 goles).

Esperemos que el Giuseppe Meazza siga cantando sus goles y gritando su nombre muchos años más y que, de igual manera, esa preciosa celebración que nos dejó en el Derby della Madonnina sea la primera de muchas. Pero, sobre todo, que nosotros sigamos disfrutando de su fútbol y del fútbol italiano.

Un texto de Luis Gamón.