El Inter se clasifica a la Champions a su manera

INTER (4-2-3-1) | Handanovic; D’Ambrosio, de Vrij, Skriniar, Asamoah (Baldé, 46′); Brozovic, Vecino; Politano, Nainggolan, Perisic (Dalbert, 73′); Icardi (Lautaro, 71′)

EMPOLI (5-3-2) | Dragowski; Pajac, Dell’Orco, Silvestre, Maietta (Ucan, 71′), Di Lorenzo; Acquah (Brighi, 71′), Bennacer, Traoré; Caputo, Farías

GOLES: Keita Baldé (1-0, 51′), Traoré (1-1,, 76′), Nainggolan (2-1, 81′)

  • PAZZA INTER AMALASinceramente, pocos himnos poseen títulos tan sumamente representativos y gráficos sobre la idiosincracia y personalidad del mismo club como el del Inter lo hace. Pazza Inter (loco Inter) define al dedillo la identidad y el carácter de esta sociedad, que no deja de ser otro que el que ya hemos ido contando durante el transcurso de toda la temporada: un club dado a la autodestrucción constante, acometiendo odas a la esquizofrenia general, tanto futbolística como ejecutiva y social, haciendo apologías tenaces a la inestabilidad emocional, a las idas y venidas, a los desenlaces dramáticos. Porque si algo tiene el Inter es drama. Para bien o para mal, eso dependerá del día, pero una buena ración de tragicomedia siempre estará asegurada. Al final hoy el Inter se ha clasificado a Liga de Campeones, cierto es, pero lo hizo como sólo él podía hacerlo: intentando por activa y por pasiva lo contrario, suicidándose futbolísticamente por todas las vías posibles y convirtiendo el tramo final del partido en un ejercicio prácticamente cómico para el espectador neutral, con futbolistas absolutamente incapacitados para aguantar la exigencia emocional del momento, desajustes dignos de categoría regional y, en general, una fase defensiva trágica. Las gracias a Handanovic, y poco más. Todo muy Inter, vamos.
  • EL PRIMER TIEMPO INTERISTA | Salió Spalletti con el once esperado, el de gala por otra parte, dejando de lado la meritocracia de ciertos jugadores (Lautaro), y juntando a Nainggolan por detrás de Icardi, a Vecino con Brozovic y a Politano junto a Perisic por fuera. El inicio nerazzuro fue el idóneo: presión alta, agresiva y ordenada, incapacitando las salidas del Empoli, taponando las vías de apoyo a Bennacer (clave para la distribución del Empoli en campo propio), y, en general, imprimiéndole un ritmo alto a sus acciones, con un enorme volumen de juego exterior, potenciando las diagonales de Politano para juntar marcas y descargar al lado débil para que Asamoah, con tiempo y espacio, pusiese el envío al área definitivo, no sin antes ocuparla con llegadores de segunda línea. Al final, la superioridad interista en el primer período fue tangible, el dominio territorial innegable y las sensaciones positivas hasta cierto punto, pero la brillante actuación de Dragowski bajo palos impidió a los locales irse con ventaja al descanso.

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  • EL SEGUNDO TIEMPO INTERISTA | ‘Al César lo que es del César’. Así es. Si Spalletti ha sido durante muchísimos tramos de temporada un pseudoentrenador y alguien duramente criticado por un servidor, su dirección de campo en el intervalo terminó siendo decisiva a la postre: introdujo a Keita Baldé por Asamoah, retrasando así a Perisic al lateral zurdo y situando al futbolista africano por el extremo de ese mismo perfil, dándole aún más altura al juego exterior y sumando otro efectivo puramente atacante. A los pocos minutos de la reanudación Keita pusó el 1-0 en el marcador con un tiro cruzado desde la frontal del área, dándole así la ventaja momentánea al Inter. El cuadro de Spalletti siguió siendo amo y señor del escenario, convirtiendo el partido en un frontón, mientras el Empoli apenas podía sumar salidas. Fue hasta el 60′, cuando el colegiado señaló un riguroso penalti sobre Mauro Icardi, cuando se vio al mejor Inter. Ese penalti cambió por completo el guión. Icardi, en una campaña para olvidar, lo falló. Al Inter le entraron las dudas y el Empoli se creció. A partir de ahí nada tuvo sentido o lógica.
  • DESENLACE CRUEL PARA UN EMPOLI ORGULLOSO | Terminó mordiendo el polvo el conjunto de Andreazzoli, pero la realidad es que el cuadro toscano mereció encontrar su premio. Para contextualizar un poco, el inicio fue dubitativo, costaba juntar pases en fases de salida, Bennacer estaba desactivado por la presión interista, las precipitaciones eran constantes y las salidas en transición con los apoyos de Caputo contadas. Apenas la enorme capacidad del joven Hamed Traoré para conducir y transportar ataques pudo dar algo de aire al cuadro visitante. En el segundo tiempo, el ejercicio defensivo siguió siendo sobrio, claramente sustentado por una defensa de su portería absolutamente demencial por parte del polaco Dragowski (increíble portero, con un futuro por delante enorme). Sus reflejos mantuvieron vivas las esperanzas del combinado toscano hasta los últimos 25 minutos, cuando avanzó líneas y fue a por el empate. Ahí, con un ritmo veloz en la circulación, un Bennacer dirigiendo y orientando desde la base de la jugada, un Di Lorenzo profundo, asociativo y preciso en el envío (muy fan de este jugador), el Empoli fue ganando altura ofensiva y prácticamente cada llegada se convertía en ocasión manifiesta de gol. Al final, por pura insistencia, terminó llegando el empate de Traoré, pero fue esa misma ambición la que cinco minutos después le condenó al 2-1 definitivo, defendiendo una transición en inferioridad numérica. Con el 2-1 en el marcador y la obligación irremediable de empatar el choque para salvarse, el equipo se volcó y con la dirección de Bennacer, el juego de espaldas de Caputo, la capacidad de Salih Ucan para llegar desde segunda línea y ser indescifrable y, dicho sea de pase, el tremebundo desastre defensivo del Inter, el Empoli dispuso de dos o tres ocasiones diáfanas para empatar el choque, salvarse y mandar al Inter fuera de Champions. Dos 1vs1 y un pase de la muerte que D’Ambrosio salvó bajo palos. Murió de la manera más bella y orgullosa, pero al mismo tiempo de la más cruel y aciaga. Honor para el Empoli.
  • CONTRASTES EMOCIONALES | Terminó la temporada en el fútbol italiano y con ello un río de lágrimas, sonrisas, sueños cumplidos o ilusiones rotas. El Inter al final cumplió su objetivo, pero las formas, el proyecto a la deriva y la dinámica del club desde el mes de diciembre incitan a una reconstrucción que muy posiblemente empezará esta misma semana con el nombramiento de Conte como entrenador. La Liga de Campeones era vital para poseer atracción en el mercado. Habrá que ver qué pasos toma la dirigencia nerazzurra. Para el Empoli será hacer ‘tabula rasa’, volver a empezar desde la Serie B e intentar utilizar las mimbres presentes para volver a la máxima categoría del fútbol nacional lo más pronto posible. El ejemplo a seguir será el de su último descenso hace un par de años. Serán días duros, críticos y tristes en el club toscano, pero al final esto no deja de ser un bucle y aquí está la gracia del fútbol. Todo se acaba, todo vuelve a empezar.

 

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Previa Serie A | Inter de Milán vs Empoli

Llegó el momento cumbre, llegaron las instancias definitorias, las que de verdad lo son. En numerosas ocasiones durante el transcurso de una temporada se cataloga X partido como una final, como un encuentro prácticamente determinante y sin vuelta atrás. La realidad es que la mayoría de ellos apenas son para poder llegar a este, al último, pudiendo cumplir tu objetivo. Poquísimos (o ningún) partido se presenta en un fin de semana con tantas cosas en juego, con tal grado de importancia. Por un simple motivo: el medio plazo de ambos proyectos dependen única y exclusivamente del resultado que se de mañana.

El Inter por su parte, tras una temporada inestable tanto social como futbolísticamente, la cual empezó con buenas sensaciones hasta el mes de diciembre, cuando el equipo se cayó por tramos y empezó a entrar en un bucle catastrofista sin solución, vio durante muchos meses como la Liga de Campeones era una realidad prácticamente conseguida, el colchón de puntos lo hacía pensar y el sinfín de tropiezos de sus perseguidores tampoco era halagüeño, pero la única realidad es que el conjunto dirigido por Luciano Spalletti llega a la última jornada de Serie A con la obligación irremediable de ganar para asegurarse una plaza de acceso a la máxima competición de clubes (dejando orgullo y sentimiento de lado, factor vital para construir unas bases sólidas de cara al futuro, ya sea de cara al mercado o para la necesidad económica del club, además de la nostalgia para rememorar viejos laureles). El Empoli, por su parte, sumergido en una dinámica increíblemente positiva tras encadenar tres victorias consecutivas justo cuando el equipo parecía desahuciado, intentará dar la machada en el Meazza y confirmar una de las salvaciones más inverosímiles de la historia.

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Como es de esperar, se intuyen los onces de gala en ambos combinados, el Inter por su parte saldrá con la ya inamovible zaga de cuatro formada por D’Ambrosio, de Vrij, Skriniar y Asamoah, mientras por delante muy posiblemente Vecino acompañará a Brozovic, fijo en la base del equipo. Las llaves del juego exterior serán para los de siempre, Perisic y Politano y, en la zona central y más avanzada, es donde reside la mayor duda: ante la vital necesidad para ganar el choque ante un rival que muy posiblemente se hunda en su área, juntar a Lautaro e Icardi sería una alternativa ideal. Veremos si Spalletti es capaz en el partido más importante del año de asumir dicho ‘riesgo’.

En el Empoli, la línea de tres centrales con dos carrileros es indiscutible (atención a Di Lorenzo, enorme futbolista sumergido en un estado de forma pletórico), mientras Bennacer dirige ataques desde la base, con los interiores empujando hacia adelante para dejarle espacio y tiempo para orientar. La titularidad o no del joven Ahmed Traore dependerá del plan de partido que proponga Andreazzoli: si se imagina un escenario en el cual pueda prescindir hasta cierto punto de alguien diferencial en el apartado defensivo para introducir a un Traore que, pese a ser interior, tiende mucho a caer por el perfil zurdo y juntarse con las proyecciones del carrilero, será una buena opción, pues su capacidad para transportar ataques y ser escurridizo es categórica. Los apoyos y la astucia de Caputo dentro del área, en acciones al primer palo y remates al primer toque, también serán un factor determinante.

Enfrentamiento con incontables focos de atención, no tanto futbolísticos (que también), mas sobretodo de régimen social y emocional, dado el colosal impacto que tendrá el resultado para uno de ellos. O bueno, para los dos en caso de empate y victorias de Milan y Genoa. Todo por decidir, la última jornada de Serie A no decepcionará, eso seguro.

ALINEACIONES PROBABLES

INTER (4-2-3-1) Handanovic; D’Ambrosio, de Vrij, Skriniar, Asamoah; Brozovic, Vecino; Politano, Nainggolan, Perisic; Icardi

EMPOLI (5-3-2) Dragowski; Di Lorenzo, Maietta, Silvestri, Dell’Orco, Pajac; Acquah, Bennacer, Traore; Caputo, Farias

 

San Paolo deja en la lona al Inter

NÁPOLES (4-4-2) | Karnezis; Malcuit, Albiol, Koulibaly (Luperto, 84′), Ghoulam; Callejón, Allan, Zielinski, Fabián; Mertens (Younes, 80′), Milik (Insigne, 76′)

INTER (4-2-3-1) | Handanovic; D’Ambrosio, Miranda, Skriniar, Asamoah; Brozovic, Gagliardini (Vecino, 58′); Politano (Icardi, 46′), Nainggolan, Perisic (Candreva, 79′); Lautaro

GOLES: Zielinski (1-0, 16′), Mertens (2-0, 61′), Fabián (3-0, 71′), Fabián (4-0, 78′), Icardi (p) (4-1, 81′)

  • EL NÁPOLES FUSTIGA AL INTER | En el que por cartel era el partido más destacado de la penúltima jornada de Serie A, el conjunto sureño pasó por encima del cuadro dirigido por Luciano Spalletti, de principio a fin, con un plan de partido trabajado y ejecutado a la perfección, manifestando su superioridad, demostrando su jerarquía actual y mandando un mensaje al país entero: este Nápoles sigue siendo, y muy claramente además, la segunda fuerza nacional. La madurez, el desarrollo y la actualidad de su proyecto sigue siendo ostensiblemente superior a la de los conjuntos capitalinos y sociedades milanesas.
  • LA PRESIÓN COMO PLAN DE PARTIDA | Este triunfo del Napoli puede entenderse a partir de varios puntos de partida, siendo el primero de ellos la presión a campo contrario que lanzó Ancelotti. Hoy, con algunos retoques conceptuales (Fabián por izquierda, Zielinski por dentro) proyectó a su equipo de forma muy ambiciosa para incomodar los primeros pases interistas. La puesta en escena era clara, con Zielinski acompañando al brasileño Allan en el doble mediocentro, el Nápoles disponía de dos centrocampistas capaces de lanzar la presión alta, hacerlo de manera agresiva y, al mismo tiempo, tener margen de corrección a campo abierto dadas las condiciones atléticas de ambos para transitar hacia atrás. Con Fabián en posiciones intermedias pero tapando la banda izquierda sin balón y con un Koulibaly que saliendo de zona y saltando a la presión alta es una garantía, el Nápoles ahogó la salida de balón del Inter y, pese a encadenar tramos medianamente largos sin retener el esférico, siempre tuvo el dominio del escenario y el control de los tiempos. A través del habitual 4-4-2, Ancelotti apretaba con una defensa zonal, nada de encajes individuales ni, mucho menos, persecuciones. Ante las pocas soluciones en apoyos frontales de sus hombres de ataque y la incapacidad para encontrar vías de pase sin taponar, tanto Brozovic como Gagliardini sufrieron para avanzar metros y aposentar al Inter en campo contrario. Al final el desequilibro en el marcador terminó rubricándolo un golazo estratosférico de Zielinski desde fuera el área, pero la supremacía napolitana en ese primer tiempo fue incontestable.

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  • SPALLETI MUEVE PERO NO FUNCIONA | Después de unos primeros compases iniciales donde la superioridad del Nápoles había sido completamente tangible y la necesidad clasificatoria del Inter aún era más evidente, el preparador toscano intentó cambiar el rumbo del partido a través de su dirección de campo. Retiró a un Politano que apenas había podido recibir en situaciones ventajosas para darle entrada a Icardi (había empezado desde el banquillo). Así con esta modificación el Inter cambió de sistema; defensa de tres configurada por Skriniar-Miranda-D’Ambrosio, carriles largos y anchos para Asamoah y Perisic, mediocampo con distribución espacial desigual entre Brozovic, Gagliardini y Nainggolan (el último de ellos claramente más avanzado, enlazando entre líneas) y en punta de ataque la dupla argentina formada por Lautaro e Icardi. Los primeros quince minutos del segundo intervalo fueron claramente neroazzurros, Spalletti había sido capaz de cambiar el guión del partido y el Inter, además de estar asentado en campo contrario, encontraba fluidez en sus posesiones y ahogaba al Nápoles en su propia frontal, pero un error defensivo de compenetración y marcaje suposo el 2-0 napolitano, en un centro de Callejón que terminó remachando Mertens dentro del área pequeña, prácticamente libre de marca. El conjunto milanés siguió con su plan de juego, avasallando hasta cierto punto la meta defendida por Karnezis, hasta que Lautaro tuvo dos ocasiones manifiestas (una salvada de Koulibaly bajo palos digna de ser vista, absolutamente demencial) y el Nápoles castigó a la contra con el 3-0 firmado por Fabián Ruíz. Ahí el Inter se derrumbó moralmente y su plan empezó a hacer aguas en todas las transiciones locales, la figura de Lautaro no encontraba socios que acompañasen y, en la enésima transición napolitana, Fabián cerró el choque poniendo el 4-0 en el luminoso. Un penalti transformado por Mauro Icardi a las postrimerías del choque terminaría colocando el 4-1 definitivo.
  • LAUTARO SIGUE CRECIENDO | En una actuación colectiva paupérrima y dentro de un escenario terriblemente adverso, el joven atacante argentino fue capaz de (volver a) demostrar unos niveles de madurez y comprensión del juego enormes. Instalado en la punta de ataque, el contexto no acompañó en ninguna de las dos mitades, la base del Inter era incapaz de encontrarle con frecuencia y sus receptores tampoco recibían en posiciones increíblemente ventajosas, pero su librillo de apoyos, giros, movimientos sin balón y, sobretodo, descargas, fue gigante. Querría hacer hincapié en este último punto, y es que Lautaro Martínez domina la descarga frontal como muy posiblemente contados jugadores en todo el mundo. En ese sentido ya es élite total, su sensibilidad para recibir entre líneas, temporizar la proyección del receptor exterior y desahogar, es sencillamente perfecta. Además, si algo le convierte en determinante y prácticamente indefendible en ese aspecto es su inteligencia para, una vez haber descargado, ocupar zona de remate y encontrar el espacio libre. En un Inter que se desvanece y en un proyecto que lleva meses a la deriva, Lautaro Martínez es un rayo de luz que hay que saber apreciar. Siempre es buen momento para hacer propaganda, qué jugador.
  • TODO POR DECIDIR | Hace no tanto cuando hablábamos del Inter lo hacíamos dando por hecha su presencia en la siguiente Liga de Campeones, y nada más lejos de la realidad: llega a la última jornada con la obligación irremediable de ganar para clasificarse entre los cuatro primeros. La derrota de hoy en Nápoles ya le ha quitado la tercera plaza en detrimento del Atalanta, mas de no vencer la semana que viene a un Empoli que se juega la vida y viene con una dinámica fantástica, el Inter podría quedarse fuera de Champions League si su rival ciudadado, el Milan, vence en Ferrara ante la SPAL. Se presenta un final de temporada palpitante y, sobretodo, con prácticamente el futuro a medio plazo de dos proyectos realmente ambiciosos en juego.

 

El Inter de Milán consolida su plaza Champions

INTER (4-2-3-1) |  Handanovic; Cédric; Miranda, Skriniar, Asamoah; Vecino (Gagliardini, 65′), B.Valero; Politano (Candreva, 62′), Nainggolan, Perisic; Icardi (Lautaro, 79′)

CHIEVO (4-5-1) | Semper; Depaoli, Bani, Cesar, Tomovic (Jaroszynski, 78′); Leris, Rigoni, Hetemaj, Meggiorini, Vignato (Pellisier, 80′); Grubac (Kiyine, 51′)

  • TRIUNFO CASI DEFINITIVO | Sin el mejor de los juegos ni con una actuación colectiva para el recuerdo, el Inter consiguió el principal objetivo en esta noche primaveral bajo las luces del Meazza: ganarle al Chievo, sumar 3 puntos y dejar al quinto clasificado a cuatro puntos, con apenas seis en juego. La consecución de una plaza de acceso para la próxima Liga de Campeones está muy cercana, así que bajo el supuesto caso de debacle total y absoluta, el conjunto de Spalletti terminará entre los cuatro primeros por segundo año consecutivo.
  • EL DÍA DE LA MARMOTA | Viene siendo una constante, una constante que en gran medida se ve reflejada sobretodo en escenarios como el de hoy, jugando de local y ante un equipo de la parte baja de la tabla: la falta de fútbol de este Inter es realmente preocupante. Hoy, ante un Chievo hundido en la vigésima plaza de la clasificación y con el descenso consumado desde hace ya más de un mes, volvió a evidenciar todas las carencias que posee esta actual plantilla para atacar en parado y ser fluido con balón. De lejos el apartado que más margen de mejora tiene, el equipo compite en las grandes citas y defensivamente es fiable hasta cierto punto, pero la dificultad que posee este grupo para desestabilizar bloques bajos es sumamente preocupante. El equipo va a la deriva en este sentido y el mercado de fichajes se antoja primordial para mejorar en dicho apartado.

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  • ENVÍO EXTERIOR COMO SOLUCIÓN A LA NADA | Siguiendo con el hilo conductor del anterior párrafo, salió Spalletti con un once plenamente reconocible. Apenas la baja de Brozovic o modificaciones como la de Cedric en el lateral diestro junto a Miranda formando pareja de centrales con Skriniar cambiaron el supuesto once de gala. El resto lo común este año, Perisic y Politano por fuera, Nainggolan enganchando e Icardi en la punta de ataque. Pese a todo, el plan del Inter fue el usual. Ante la facilidad que le dio el Chievo para asentarse en campo contrario (apenas presionaban la salida), el partido se convirtió desde el inicio en un frontón contra la meta defendida por Semper. El Inter ahí, con una falta de ideas enorme y una carencia de sistema que ayude y sostenga al equipo en ese aspecto del juego, se vio prácticamente obligado a recurrir al centro lateral para generar ocasiones de gol. Ni Vecino ni Borja Valero eran capaces de encontrar receptores interiores, Nainggolan no ayudaba a fructificar la circulación, los laterales eran profundos pero porque el rival les dejaba, más en ningún momento estaban certeros en la asociación. Por todo lo comentado, el Inter terminó usando ambos carriles como fuente de generación, aunque de forma errónea. Lo balones llegaban sin apenas ventaja previa, demasiado forzados e incluso imprecisos, no existían atracciones, permutas o movimientos previos que supusiesen la liberación de una marca, por lo que al final el Inter terminó encontrando la ventaja en el marcador más por un volumen muy alto de envíos que no tanto por precisión y clarividencia en los mismos. Viene siendo la constante de la temporada, el Inter ante la falta de mecanismos para atacar en parado intenta paliarlo todo cargando el área y poniendo envíos laterales.
  • AJUSTES EN EL CHIEVO | Salió Domenico Di Carlo con un 4-5-1 bastante marcado, hundiendo a su equipo en un bloque bajo y convirtiendo su actuación en un ejercicio defensivo constante. Sólo con una modificación destacable: cuándo el Inter abría el juego hacia el perfil izquierdo para encontrar a Perisic abierto, se producían un seguido de movimientos para facilitar la reducción de espacios y el achique de los mismos. Depaoli, el lateral diestro, saltaba sobre la figura de Perisic para defenderle abierto y evitar que entrase en conducción, Meggiorini, interior diestro en el trivote de mediocampo se abría a banda derecha para tapar la proyección del lateral izquierdo (Asamoah) y luego Leris, supuesto extremo diestro en fase ofensiva, se situaba en una posición intermedia entre defensa y mediocampo para tapar las espaldas de Depaoli, que había salido de posición. Los ajustes eran cuanto menos extraños pues dos futbolistas debían variar su función y cambiar de zona.
  • EL MEAZZA SE MANIFIESTA | Dejando de lado la rotunda ovación que recibió el visitante Pellissier cuando ingresó al terreno de juego en los minutos finales (mito de la Serie A que muy posiblemente jugaba sus últimos minutos en la máxima categoría del fútbol italiano), otra reacción a tener en cuenta del público interista fue la silbada que le propiciaron a Mauro Icardi tras ser sustituido por su compatriota Lautaro Martínez. Icardi, en un partido muy gris, terriblemente desaparecido y con muy poca participación y peso en la economía del partido, recibió las reprimendas de su propia gente en un momento frágil y crítico. Sus últimos meses, dejando de lado el affaire extra deportivo que todos conocemos, han sido de un nivel considerablemente más bajo que de costumbre, asi que con el mercado de pases a la vuelta de la esquina y con gran parte de su hinchada en contra, será interesante ver cómo se desencadenan los acontecimientos en cuanto a su futuro se refiere.

 

El Inter se complica la Champions tras pinchar en Udine

UDINESE (5-3-2) | Musso; D’Alessandro (Wilmot, 81′), Larsen, De Maio, Nuytinck, Zeegelaar; Sandro (Hallfredsson, 73′), Mandragora, De Paul; Pussetto (Okaka, 61′), Lasagna

INTER (4-2-3-1) | Handanovic; D’Ambrosio, de Vrij, Skriniar, Asamoah; Brozovic, B.Valero (cardi, 63′); Politano (Candreva, 77′), Nainggolan, Perisic; Lautaro (Baldé, 79′)

  • LAS EXPECTATIVAS SE CONFIRMARON | No es por fanfarronear o tirarse flores a uno mismo, pero ayer en la previa ya avisábamos que el encuentro se presumía muy rígido y de un ritmo considerablemente plano y monótono, y como no podía ser de otra manera en un partido que enfrentaba al Inter de Spalletti contra un rival con mucho en juego y aguantando en un bloque medio-bajo constante, se volvieron a ver las innumerables carencias de los neroazzuros para generar ventajas en parado. No es sorpresa, pero no por ello debería ser menos preocupante, pues es la constante de las últimas temporadas.
  • INICIO DOMINANTE DEL UDINESE | Buscó Igor Tudor imponerle un ritmo alto al inicio del choque lanzando la presión unos metros más adelantada que de costumbre, emparejándose individualmente en fase de salida para incomodar las vías de pase neroazzurras, sobretodo las de Brozovic. Como era de esperar situó a Rodrigo de Paul en el interior zurdo, mientras Petagna y Pussetto formaban una doble punta. El rol del primero lo trataremos a continuación, más cabe destacar la agresividad de sus hombres de ataque para ser la primera línea defensiva y obligar al Inter a encadenar cadenas de pase estériles en campo propio durante repetidos tramos de partido.

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  • ENÉSIMO ‘DEJA VÙ’ INTERISTA | La poca eficiencia para desestabilizar bloques bajos se acentuó durante muchos momentos del segundo tiempo. En el primero, ciertos automatismos habían dado sus frutos; el rol de Nainggolan entre líneas, devolviendo apoyos frontales a los mediocentros y permutando con los puntas, descargando y llegando a la frontal para terminar jugada. Además, hoy con Borja Valero acompañando a Brozovic en la base de la jugada, el Inter tuvo otro generador de ventajas aparte del croata, mas fue difícil romper el bloque de 3 mediocentros del Udinese (bien trabajado en la medición de distancias y alturas, cerrando por dentro y compensando por fuera). Intentó a través de las diagonales de Politano y las proyecciones de D’Ambrosio a sus espaldas desequilibrar el bloque bianconeri, pero la defensa del área pequeña por parte de los 3 centrales locales fue sobria y segura. Sólo Asamoah llegando a línea de fondo y repitiendo esfuerzos pudo ciertamente crear algo de peligro en tres cuartos. Al fin y al cabo los problemas fueron los de siempre: falta de automatismos y movilidad por dentro una vez establecidos en campo contrario, errores de precisión en el envío exterior y demasiada rigidez para sus futbolistas más desequilibrantes.
  • DIRECTOR DE PAUL | Si bien es cierto que ya de por si el partido del futbolista argentino había sido completo (en ese rol de interior zurdo con mucha tendencia a caer a banda y juntarse con Zeegelaar y Pussetto), sus últimos veinte minutos ofrecieron una faceta suya que apenas habíamos visto: su liderazgo en ejercicios defensivos, inusual capacidad para dominar tiempos, espacios y marcas, y su facilidad para darle aire al equipo cuando más lo necesitaba. En momentos de hundimineto extremo en su propia área, fue De Paul quién le puso criterio a todas y cada una de las posesiones que encontraba el Udinese, pausando el juego, sacando faltas para ganar altura e incluso activando a los puntas al espacio, aunque los balances defensivos interistas fuesen acertados y no pudiesen terminar en ocasiones de gol. Un jugador que lleva una temporada soberbia, siendo un completo bastión para el Udinese y su argumento más tangible para terminar salvando la categoría. La lógica nos indica que en verano dará el salto a un proyecto más ambicioso, desde luego inmerecido no será.
  • EMPATE SIN CONSECUENCIAS DRAMÁTICAS | Aunque el objetivo de Udinese e Inter era terminar el sábado sumando de a 3, el empate como tal no termina siendo ninguna hecatombe para ninguno de ellos. Claro está que una victoria en esta noche de mayo hubiese facilitado aún más la consecución de sus objetivos a corto plazo, pero el punto sumado puede terminar siendo suficiente. El Udinese se va a los 34 puntos y aventaja con 5 a un Empoli que mañana recibe a la Fiorentina. De perder el conjunto toscano, la permanencia estaría relativamente cerca. El Inter por su parte suma 63 y encadena el tercer empate consecutivo, por lo que de ganar mañana Roma y Atalanta la quinta plaza la tendrían sólo dos puntos por debajo, así que necesitarían mínimo 7 de 9 en las últimas 3 jornadas (contando que los perseguidores lo ganan todo). Hay una visita a San Paolo complicada, mas reciben a Chievo y Empoli en el Meazza. A priori debería termina tercero, pero claro, estamos hablando del club más imprevisible no sólo del panorama nacional, incluso aún del continental. Veremos el desenlace, muy posiblemente llegue abierto hasta la última jornada.