Simon Kjaer pone justicia en Old Trafford

El Milan y el Manchester United empataron en Old Trafford. Un 1-1 que deja dos sensaciones al Milan: una sensación de haber merecido mucho más y haber podido ganar en el Teatro de los Sueños y una sensación muy victoriosa, que será la que prevalecerá, tras haber conseguido el empate en el último minuto con un cabezazo de Simon Kjaer tras un saque de esquina, algo que da muchas opciones para la vuelta a los de Pioli.

El equipo de Stefano Pioli hizo un planteamiento casi perfecto. No permitieron ningún fallo en la organización del juego gracias a un partido con mucho criterio de Franck Kessié, Soulaiho Meité y Rade Krunic, no permitieron ningún contragolpe a los ‘red devils’ gracias a un muy buen encuentro sujetando de Simon Kjaer y de Fikayo Tomori, y anularon en mayor medida a un Bruno Fernandes que, aún así, dio una asistencia fantástica en el 1-0 de Amad Diallo Traoré.

El Milan iba con dos objetivos al Teatro de los Sueños: seguir con vida  en la eliminatoria y marcar fuera de casa. Y el gol de Simon Kjaer cambió todo, porque de esa manera el Milan consiguió ambos objetivos. Ahora las miradas van a la enfermería, a todos los lesionados que había se ha unido un Davide Calabria que se marchó lesionado en la segunda mitad, por lo que Pioli querrá recuperar al máximo número posible de futbolistas de cara a la vuelta.

Previa Champions League I Manchester United – Juventus

Vuelve la Champions League, y con ella el himno que tanto nos gusta a los amantes del fútbol de la vieja Europa. Vuelven las noches de magia tras un largo parón marcado por los compromisos internacionales de selecciones y lo hace con un duelo entre dos históricos de esta competición en una ubicación cargada de sentimentalismo: Manchester United – Juventus.

El Manchester United de José Mourinho recibirá a la Juventus de Turín de Massimiliano Allegri en el ‘Teatro de los sueños’, el viejo Old Trafford. Los de Turín no juegan en Old Trafford desde la fatídica final del 2003 frente al todopoderoso AC Milan de Berlusconi y Ancelotti. Un partido que servirá a los juventinos para superar sus viejos fantasmas europeos de cara a una más que prometedora temporada.

Los de Turín no juegan en Old Trafford desde la fatídica final del 2003 frente al todopoderoso AC Milan de Berlusconi y Ancelotti

Se trata de un duelo entre dos de los equipos más grandes de Europa, aunque ambos viven tendencias muy dispares. Mientras la Juve lleva siete Scudettos consecutivos y dos finales de Champions en las últimas cuatro temporadas, el Manchester United lleva cinco años sin ganar el campeonato doméstico y lejos queda esa época 2007-2011 cuando era habitual ver a los Diablos Rojos pelear en las últimas rondas de la máxima competición europea de clubes. Sin duda, los de Manchester viven una época de recesión tras la marcha de Sir Alex Ferguson, allá por 2013, mientras que los de Turín están en una de las mejores épocas de su historia, y prueba de ello es la fuerte apuesta que han hecho para ganar la Champions con el fichaje del jugador que ha demostrado ser diferencial en la competición: Cristiano Ronaldo.

Y es que el de Madeira volverá a ser de la partida en competición europea tras el bochornoso incidente que protagonizó en la primera jornada de la presente edición de la Champions League frente al Valencia, cuando terminó expulsado. El portugués vuelve al estadio que le vio crecer como futbolista y en el lugar donde se encumbró como uno de los grandes. También será un reencuentro, en la otra dirección, para Paul Pogba. El francés jugará contra sus ex compañeros turineses, que no han tenido más que palabras de elogio para el reciente campeón del mundo. Otro de los grandes reencuentros del partido, esta vez entre compatriotas, enfrentará al entrenador de Manchester, Mourinho, con el astro de la Juve, tras la unión que ambos portugueses mantuvieron en Madrid durante cuatro años.

Cristiano Ronaldo vuelve al estadio que le vio crecer como futbolista y en el lugar donde se encumbró como uno de los grandes

En cuanto a lo puramente futbolístico, el encuentro enfrenta a los dos grandes favoritos del grupo ocho de la Champions League. La Juventus está siendo una apisonadora, con dos victorias en dos encuentros y cinco goles a favor por ninguno en contra. El United, por su parte, parece que tendrá que pelear con el Valencia por la segunda posición del grupo, siempre y cuando los chés no fallen en sus encuentros contra el Young Boys suizo. Probablemente los de Mourinho tengan en esta jornada su gran oportunidad de asaltar el liderazgo del grupo, ya que los italianos cuentan con dos importantes bajas en Mandzukic y Khedira. Por su parte, los De Gea, Pogba, Lukaku y compañía no podrán contar, misteriosamente, con Alexis Sánchez, un jugador top mundial que no está demostrando su valía a las órdenes del técnico luso.

Será interesante ver si tanto Ronaldo, con dos goles en los últimos dos partidos, como Dybala, con su último Hat-Trick contra el Young Boys, son capaces de mantener su actual nivel goleador y ayudan Allegri a afianzarse como líderes del grupo ocho.

ALINEACIONES PROBABLES

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La fiesta del fútbol italiano en Old Trafford

Milan y Juventus se han ganado por derecho ser dos de los clubes con más tradición en la Champions League, Si los milaneses tienen siete entorchados europeos, los bianconeri acumulan 9 finales disputadas con dos trofeos de este calibre en sus vitrinas.

Como equipos de gran reconocimiento en la Europa futbolística, en la edición de la 2002/03, ambos equipos se enfrentaron en la final del campeonato en una de las temporadas más italianizadas en este certamen que se recuerdan ya que el Inter de Milán -con tres títulos de este tipo en su sala de trofeos- también alcanzó las semifinales y fue apeado de las mismas por sus vecinos rossoneri. Actualmente, ambos equipos no alcanzan ni la sombra de lo que en su día fueron en Europa y luchan por, poco a poco, recuperar el terreno perdido y volver a hacerse fuertes en el Viejo Continente.

Aquella campaña fue la última en la que se disputaron dos fases de grupos previas a las rondas eliminatorias saltándose de este modo los octavos de final. Antes de todo aquello, el Milan de Carlo Ancelotti, sufrió más de lo esperado para dejar en la cuneta en la previa del torneo al Slovan Liberec checo. Los rossoneri superaron el turno gracias al gol anotado como visitante y a pesar de caer 2-1 a domicilio, hicieron bueno el 1-0 de la ida en tierras italianas gracias a la regla de los goles fuera de casa.

En la primera fase de grupos, tanto Milan como Juventus, Roma e Inter lograron acabar la ronda entre los dos primeros demostrando la buena salud de la que gozaba el fútbol italiano en la época. Para el recuerdo de aquellas fases de grupos quedarán la victoria de la Roma en el Santiago Bernabéu (0-1) o las dos conseguidas por el Milan ante Deportivo (0-4) -la posterior temporada se daria aquella remontada histórica para los gallegos ante los milaneses- y Bayern de Múnich (1-2) ambas a domicilio, que lo colocaron tras el susto inicial como uno de los favoritos para hacerse con la copa.

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La segunda fase de grupos se cobraría a la Roma como víctima y a punto estuvo de dejar por el camino también a la Juventus, a la postre finalista, que quedó empatada a puntos con Deportivo y Basilea, pero que accedió a cuartos por mejor golaverage general.

El Milan ya en cuartos de final volvió a las andadas, y tras un 0-0 en el partido de ida ante el Ájax en Amsterdam, salvó el pescuezo en San Siro en los minutos finales de la eliminatoria cuando Tomasson -precisamente un ex Feyenoord-, en el descuento, deshizo el 2-2 que le habría dado el pase a los neerlandeses.

No sufrió menos la Juventus, que tuvo que acceder a las semifinales gracias a la prórroga después de empatar a un gol tanto en la ida como en la vuelta ante el Barcelona. Marcelo Zalayeta se erigió como héroe silenciando el Camp Nou en el minuto 114.

La Juventus dejaría atrás en el camino hacia Old Trafford a Deportivo, Barcelona
y Real Madrid dejando claro que el fútbol italiano se imponía en esta ocasión al español 

Eliminaría después el cuadro de Lippi a otro de los gigantes del fútbol español como el Real Madrid en unas semifinales que quedarían para el recuerdo ya que los blancos se impusieron en el Santiago Bernabéu en el duelo de ida por 2-1 y los turineses fueron capaces de darle la vuelta a la eliminatoria en Delle Alpi con un inicio fulgurante y una actuación estelar de Buffon, que paró un penalti a Figo. Zidane, en las postrimerías del encuentro, pondría los nervios a flor de piel en la que fuera su casa, pero el 3-1 no se vería alterado más y los de Del Bosque no pudieron alcanzar la que hubiera sido su segunda final consecutiva tras tocar el cielo en Glasgow un año atrás.

Si la que disputaron Real Madrid y Juventus fue una semifinal disputada, complicado es de definir lo que aconteció en el otro emparejamiento. Se medían por un puesto en la final, Milan e Inter, o lo que es lo mismo un derbi della Madonina a todo o nada con Manchester en el horizonte y un duelo en el que los rossoneri alcanzarían la final de nuevo por el valor doble de los goles ‘fuera de casa’ peculiarmente sin ni siquiera salir de su ciudad. Shevchenko y Oba Martins harían los goles del 1-1 que daría el pase a los de Ancelotti tras el 0-0 de la ida.

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Nadie dijo que llegar a una final de la Champions League fuera fácil, y los caminos de Milan y Juventus -que no contaría con una pieza clave como Nedved en la finalísima por sanción- hasta Manchester así lo demostraron. Las calles de la industrial urbe inglesa, al igual que el fútbol europeo -la Lazio también sería semifinalista de la Copa de la UEFA- se convirtieron en territorio italiano durante el 28 de mayo de 2003 y los días que lo precedieron y los más de 63.000 espectadores que abarrotaron Old Trafford presenciaron un gran espectáculo entre dos de los grandes equipos del panorama europeo -así lo atestiguan ambas alineaciones- que aun así, tuvieron dificultades para encontrar el arco rival, en parte por el gran nivel defensivo que rozó el rival y por el miedo a perder tras haber sufrido tanto para llegar allí que hizo difícil que la balanza se inclinara hacia alguna de las partes.

Juventus: Buffon; Thuram, Ferrara, Montero, Tudor; Camoranesi, Tacchinardi, Davids, Zambrotta; Trezeguet y Del Piero

Milan: Dida; Kaladze, Nesta, Costacurta, Maldini; Gattuso, Seedorf, Pirlo, Rui Costa; Shevchenko e Inzaghi

Ambos equipos aun así tuvieron claras oportunidades de gol (Shevchenko vio cómo le anulaban un gol al poco de comenzar el encuentro, Buffon salvó de forma milagrosa un cabezazo de Rui Costa, Antonio Conte golpeó el larguero con un cabezazo…), pero poco a poco, conforme se iba acercando el final, el miedo a perder se fue apoderando de ambos clubes y tanto es así, que, como atestigua la prórroga, casi exenta de ocasiones de gol, ambos equipos dieron por bueno el empate y el entregarse a la lotería de los penaltis en la que se batirían Dida y Buffon en duelo.

El brasileño se llevaría el gato al agua atajando tres (Trezeguet, Birindelli y Montero) de los cinco penaltis lanzados por los jugadores juventinos, mientras que Buffon, a pesar de que pararía dos (Serginho y Kaladze), se quedaría sin la orejona tras anotar Shevchenko -que pidió ser el último en lanzar- el penalti decisivo, que sería la primera para Ancelotti y la sexta para el club lombardo – que cuatro años más tarde conquistaría la séptima-. Por su parte, la Juventus enlazaría su tercera final consecutiva con derrota y hasta la fecha ha añadido dos más (ante Barcelona y Real Madrid) dejando su palmarés en dos Copas de Europa.

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Pocos recuerdan aquel partido como un encuentro entretenido e incluso hay quien la cataloga como una de las finales más aburridas de la historia, pero lo cierto es que fue «la fiesta del fútbol italiano en Old Trafford» como recordaría Ambrosini en declaraciones recogidas en el libro ‘El Milan de Berlusconi’, la constatación de que el fútbol de la Serie A gozaba de una buena salud y grandísima reputación en el primer lustro del siglo XXI y quizás un pico en esa escalada hacia la cima del fútbol europeo a partir de la cual se produjo un descenso progresivo de calidad y competitividad que ha llevado a la competición a perder una plaza para la Champions -que la próxima temporada recuperará- y a grandes entidades a perder una de sus características casi inherentes al escudo que representan, que no es otra que la de estar cada temporada entre los mejores equipos de Europa. Volverán. Estamos seguros de que volverán.

Fuente imagen principal: Laurence Griffiths (Getty Images)