Gervinho como invitado sorpresa

El regreso del Parma a la élite ha devuelto a los más nostálgicos de la década de los 90 un pequeño ápice en su memoria de lo que fue la Serie A en uno de sus momentos más álgidos. Si, además, este Parma da que hablar y es capaz de robarle puntos a equipos como Juventus o Inter, es inevitable que no nos vengan nombres a la cabeza como Thuram, Buffon, Crespo o Chiesa.

Sin embargo, la punta de lanza no está siendo otro que Gervais Yao Kouassi, o Gervinho (Ányama, Costa de Marfil, 1987), uno de los fichajes más sonados del verano, más que por lo que se podía esperar de él, por su exotismo. El costamarfileño estaba jugando en China y el Al-Jazira descartó su fichaje por supuestas peticiones estratosféricas como una isla privada. Se presentaba como una de las incorporaciones más extrañas de la Serie A. Sin embargo, su fichaje tenía mucho sentido en cuanto a funciones. Solo faltaba ver cómo estaba en cuanto a forma y motivación el futbolista que había brillado en la Ligue 1 con Hazard y compañía hacía unos años, ya unos cuantos.

Gervinho se presentaba como una de las incorporaciones más extrañas de la Serie A

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Sin embargo, a sus 31 años está siendo uno de los nombres propios de esta campaña. Ocho goles y dos asistencias en lo que llevamos de curso para mantener como el mejor de los ascendidos de la pasada campaña al Parma, que por momentos ha llegado a soñar con volver a competiciones europeas.

Sus condiciones técnicas dotan al equipo de imprevisibilidad con sus conducciones, que dividen al rival y causan auténtico pánico. Su entrenador, Roberto D’Aversa, ha construido en el Parma un contexto idóneo para él: transiciones rápidas. El Parma es uno de los equipos más peligrosos al contragolpe de Italia. Repliegan más que aprietan y tratan de robar en medio campo, orientando las posesiones rivales a las bandas.

El Parma es uno de los equipos más peligrosos al contragolpe de Italia

Gervinho es un atacante nato en todas las facetas, y es por ello que se le da libertad para aparecer donde la circunstancia sea más favorable para él. Y con espacios, su mejor aliado, cualquiera lo es. Lee bien las jugadas, ya sea para dar un último pase aguantando a las defensas, asociarse en espacios reducidos, o bien para encarar y tirar. Es el arma más autosuficiente del equipo cuando el centro del campo del cuadro crociati no logra trenzar jugadas y necesita de su autosuficiencia para sacar petróleo de la nada.

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Tal vez el hecho de ser una isla arriba penalice algo su juego. En estático el Parma sufre, y cuando no logra salir de la presión del rival e iniciar transición sumando hombres de segunda línea, pueden abusar del balón largo, donde se encuentra en contextos de 1vs3, en minoría.

En su vuelta a la élite, el marfileño con alma de brasileño sigue rompiendo los esquemas rivales, pese a su inconstancia, algo que siempre le ha perseguido pero que no le impide brillar en uno de los clubes más míticos de los 90. Un equipo que, como él, parecía muerto, pero siempre vuelven a nacer.

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Auge y caída de la Serie A (III) El crack de la burbuja

Durante la época de mayor apogeo de la Serie A, repasar las plantillas de los equipos equivalía a cansar la vista pasando de crack en crack. Desde Maradona a Platini, desde Zico a Falcao, desde Van Basten a Roberto Baggio. El desfile de estrellas no tenía fin. Todos los jugadores del mundo querían jugar en Italia, la liga más competitiva del continente. Este rutilante plantel se mantenía como se puede suponer, con dinero, dinero y dinero. Grandes empresarios se habían hecho cargo de los clubes italianos y mantenían inagotable el caudal de parné necesario para convertir a los equipos italianos en los mejores de Europa. Pero los cimientos financieros del Calcio eran muy débiles, y cuando éstos estallaron en mil pedazos comenzó el declive de la liga, su modelo de negocio quedó obsoleto y los clubes empezaron a tener dificultades. Desde el 2000 los italianos volvieron a asistir a un carrusel de crack en crack. Pero esta vez no eran los futbolísticos, sino cracks financieros. La burbuja del fútbol italiano se había hecho pedazos.

IMPERIOS CON PIES DE BARRO. CASO PARMALAT Y CASO CIRIO.

El caso Parmalat y el caso Cirio fueron dos de las quiebras más mediáticas que afectaron al fútbol italiano. Parmalat era una multinacional láctea que llegó a ser líder de su sector y paradigma del llamado capitalismo familiar italiano, donde grandes empresas eran controladas por familias. Parmalat fue fundada en 1961 por Calisto Tanzi y dentro de sus innumerables expansiones también se hizo con el control del Parma, un club más bien modesto de la Emilia Romagna que gracias al dinero del imperio lácteo comenzó a codearse con los grandes de Italia y de Europa. El club ganó ocho trofeos desde 1992 a 2002, entre ellos, dos Copas de la UEFA. Pero en 2003 estalló el escándalo y se supo que la compañía que había obtenido 251 millones de beneficio neto en 2002 y era supuestamente un grupo rentable llevaba falseando sus cuentas al menos 15 años. La multinacional se declaraba en suspensión de pagos y el ex presidente del Parma y fundador de la empresa láctea, Calisto Tanzi, era arrestado. El escándalo dejo a la ruina al equipo, ya que supuso una deuda de 14.000 millones para el imperio Parmalat. El club es declarado insolvente en 2004. Los días de vino, Uefas, estrellas y rosas se habían acabado.

El escándalo Parmalat dejo a la ruina al equipo (al Parma), ya que supuso una deuda de 14.000 millones para el imperio Parmalat. El club es declarado insolvente en 2004

Algo similar ocurrió con el grupo Cirio, una industria alimenticia que controlaba el 51 por ciento de las acciones de la Lazio. Al estilo de Parmalat, la empresa se declaró insolvente. Sergio Cragnoti, el presidente de Cirio y de la Lazio, fue detenido, al igual que Tanzi. La Lazio había acaparado portadas durante los años gloriosos del Calcio no sólo por sus éxitos deportivos sino también por fichajes multimillonarios como Mendieta (48 millones de euros) o Hernán Crespo (55 millones). Lazio y Parma fueron el paradigma de la burbuja ficticia del fútbol italiano, los nuevos ricos asentados en pies de barro. Pero los problemas financieros iban a ir a más.
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VOLVER A EMPEZAR

Cirio y Parmalat fueron los casos más mediáticos pero otros clubes históricos italianos han tenido que desaparecer y volverse a fundar durante estos años después de múltiples problemas económicos. Como lo hizo la Fiorentina en 2002. El club viola, otro de los grandes nombres que dieron lustre al fútbol italiano, sufrió las consecuencias de la grave crisis financiera que padecía la familia Cecchi Gori. Vittorio Cecchi Gori era otro típico patriarca italiano que levantó un imperio, en su caso cinematográfico, se rodeó de su familia para su gestión y desarrollo y acabó rindiendo cuentas a la justicia por irregularidades financieras. La Fiorentina tuvo, aquel año, que vender a sus mejores futbolistas (Toldo, Batistuta, Rui Costa) pero aun así no pudo superar la bancarrota y desapareció. En la temporada 2002/2003, una maniobra del entonces alcalde de Florencia, Leonardo Domenici, del consejero de deporte Eugenio Giani y el empresario dueño de Tods, Diego Della Valle, consiguió salvar el fútbol en la ciudad toscana y se refundó el equipo como Fiorentina 1926 Florentia salvaguardando los colores, el escudo y la historia.

En la temporada 2002/2003 se consiguió salvar el fútbol en la ciudad toscana y se refundó el equipo como Fiorentina 1926 Florentia salvaguardando los colores, el escudo y la historia

Otro empresario fue el que salvó también al Napoli de la desaparición. El club partenopeo, el que más masa social tiene en el sur, desapareció en 2004 y fue el productor cinematográfico Aurelio Di Laurentiis el que aportó 40 millones de euros para que el club donde se hizo leyenda Maradona no pasara a ser historia. El Napoli tuvo que empezar desde C1, como la Fiorentina lo hizo en C2, y no fueron los únicos en tener que comenzar desde cero en la primera década del siglo XXI.  Las deudas también ha traído por el camino de la amargura al Torino, que fue refundando en 2005, y multitud de pequeños equipos como Piacenza, Taranto, Arezzo, Messina, Venecia, Triestina, Perugia, Salernitana, Foggia o Pisa, entre otros, han tenido que volverse a fundar y empezar desde las catacumbas del infracalcio.

SE CERRÓ EL GRIFO

Hemos visto hasta ahora los casos más graves del estallido de la burbuja del Calcio pero las dificultades económicas han afectado en general a todos los equipos italianos. La época de los fichajes millonarios pertenece ya al pasado. El Inter llegó a acumular una deuda de 120 millones de euros al año mientras su vecino Milan alcanzaba los 60 por temporada. Silvio Berlusconi, el mítico presidente, cortó el grifo y abandonó el club, vendiéndolo. En la temporada 2002-2003, la Roma (y la Lazio) estuvo a punto de no poder disputar la liga por haber acumulado deudas por valor de 200 millones de euros. Es cierto que no todos los equipos han sufrido igual la crisis y que, por ejemplo, la Juventus a pesar, incluso, del golpe económico del Calciopoli, ha sabido mantener la salud de sus finanzas de manera aceptable. Y también es cierto que otros equipos como Napoli o Fiorentina después de que hayan sido refundados han logrado consolidar proyectos deportivos interesantes con buena salud económica. Pero en cuestión de dinero y por regla general, la Serie A está hoy en día a años luz de los grandes del continente (Madrid, Bayern, Barcelona) y de la Premier League, auténtico modelo monetario hoy en día.
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UN MODELO CADUCO

El modelo de dueño de equipo italiano durante la época gloriosa respondía prácticamente siempre al mismo tipo. Los clubes italianos eran propiedad de familias que gestionaban un imperio del cual un equipo de fútbol era la guinda. Lo explicaba durante la quiebra de Parmalat, el profesor de política económica de la Universidad Bocconi, Francesco Gianazzi: “El capitalismo italiano es todavía un sistema en el que pocas familias controlan grandes porciones de la economía”. Para Calisto Tanzi y otros muchos como él todo era parte del clan, de la misma olla, por lo que transferencias de miles de millones a su club o a la agencia de viajes de su hija era algo para él normal. Berlusconi en Milan, los Moratti en el Inter, los Agnelli en la Juventus, los Sensi en la Roma, los Pozzo en Udinese y otros muchos más son significativos del modelo, con mejores y peores gestiones.

Fuente imagen principal: PAOLO COCCO (AFP/Getty Images)