La tibia respuesta de FIFA a lo ocurrido en el Brasil – Argentina

Y habló FIFA. Después de los enfrentamientos en Brasil durante el partido de anoche entre la Verdeoro y Argentina, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, publicó una historia en su perfil de Instagram condenando la violencia observada en el estadio Maracaná: «No hay absolutamente ningún lugar para la violencia en el fútbol. dentro o fuera de la cancha: hechos como los que ocurrieron durante las eliminatorias para el Mundial entre Brasil y Argentina en el estadio Maracaná, no tienen cabida en nuestro deporte ni en nuestra sociedad».

Y añade: «Sin excepción, todos los jugadores, aficionados, personal y árbitros deben estar seguros para jugar y disfrutar del fútbol y pido a las autoridades pertinentes que garanticen que esto se respete en todos los niveles».

Por ahora, no obstante, no anuncia ninguna investigación ni sanción por lo ocurrido. Apenas unas palabras.

El partido, históricamente muy caliente, lamentablemente se confirmó como tal debido a los enfrentamientos entre las dos aficiones… y entre los agentes de seguridad y los argentinos, por lo que el partido comenzó con casi media hora de retraso. La selección argentina, encabezada por Messi, incluso se fue a vestuarios.

En un estadio con casi 70.000 espectadores, el caso estalló en el momento de los himnos nacionales: silbidos de los anfitriones hacia los invitados y peleas entre aficionados. Desde la policía brasileña, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, hubo una fuerte represión contra los hinchas argentinos.

 

Messi: «Podría haber terminado en una masacre»

Noche larga en Maracaná. El partido entre Argentina y Brasil, válido para las Eliminatorias del Mundial 2026, empezó con casi media hora de retraso debido a graves accidentes en las gradas. Los disturbios comenzaron mientras sonaban los himnos nacionales y en un sector ocupado por 3.000 hinchas argentinos -la mayoría mezclados con el público local- estallaron trifulcas con hinchas brasileños. Entonces la policía intervino con fuerza (excesiva) para detener el caos. El episodio recordó los rifirrafes en Copacabana durante la final de la Libertadores entre Boca Juniors y Fluminense.

Ante la situación, los jugadores argentinos abandonaron el campo rumbo al lugar de los incidentes, mientras varios espectadores argentinos se precipitaron al terreno de juego buscando protección de la represión de los agentes de policía. En ese momento, el capitán de la selección albiceleste, Lionel Messi, se dirigió al árbitro, el chileno Piero Maza, y con gestos elocuentes anunció que sacaría al equipo del campo y se dirigió con sus compañeros a los vestuarios.

“Regresamos al vestuario porque era la mejor manera de calmar la situación, podría haber terminado en una masacre”, comentó el capitán argentino Leo Messi tras la victoria por 0-1 gracias al gol decisivo de Otamendi. “Piensas en las familias, en la gente que está allí, que no sabe lo que está pasando y estábamos más preocupados por esto que por jugar un partido que, en ese momento, era secundario», añadió.